sábado, 28 de abril de 2012

El Efecto Starlux una novela de Juan Ballester

El efecto Starlux: Un paseo por el mar, el amor y la muerte.Juan Ballester Colomer



A mi entender, el efecto Starlux, es ante todo una gran historia de amor. De un amor que sobrevive a la distancia, a las locuras de juventud, a la infidelidad, al divorcio, y a la propia muerte.

Tino Polo, el buzo de Vinaroz, el hombre rana con el corazón roto, perdidamente enamorado de la bella Esmeralda, la niña de los sueños rotos.

Tino Polo vive siempre entre dos mundos, la realidad, vivida como hijo de pescador, en un pequeño pueblo costero, y la amplitud de mente que le da el mundo acuático, submarino, donde todo cambia de perspectiva y dónde Tino se encuentra a sí mismo. “Parecía haber hecho un pacto con el agua”…Nos relata su amigo Germán, que es precisamente quien nos cuenta la historia:

Germán tiene con Tino Polo una conversación pendiente, y es en la sala de disecciones, mientras va a realizar su autopsia donde va rememorando su relación con Tino desde el principio. Una íntima conversación en el umbral, entre las dos orillas, mientras Tino le ha dejado mensajes tatuados, antes de lanzarse desde la Torre del Campanario, un lugar ya elegido de antemano por otros suicidas de Vinaroz.

Las diversas formas de muerte desfilan por las páginas del Efecto Starlux como si de un paisaje propio de los montes de la Santa Compaña se tratara…

Comienza con la disección del cadáver del principal protagonista, pero hay otros suicidios, otros intentos de suicidio, hay muertes prematuras, hay accidentes que casi cuestan la vida, hay muertos vivientes y muertos en vida, hijos perdidos, no-natos, hay fantasmas que pululan entre las relaciones de amor e incluso hay secretos de muertos y vivos que se van desvelando al correr de las páginas, y, ya en su final, nos encontramos con la gran sorpresa de la creación de un cementerio marino.

Quién que haya nacido cerca de un puerto no ha pensado siempre que quiere ser enterrado en el mar?

Poetas y marinos lo han soñado desde siempre, el propio Paul Valéry retrata el mar con una gran tumba:

“Magra inmortalidad negra y dorada

Consoladora de horroroso laudo

Que maternal seno haces de la muerte…”

Y el gran poeta griego Nikos Kavadías, en un poema visionario de su propio entierro dice lo siguiente:

“…Y yo que tanto deseé ser enterrado un día

en algún mar profundo de las lejanas Indias

tendré una muerte común y muy triste

y un entierro como los entierros de muchos hombres.”


Pero El efecto Starlux es también un canto a la vida. La sexualidad presente entre los protagonistas o la maravillosa forma de introducir la gastronomía dentro de sus páginas son todo un impulso vital.

Desayunábamos galeras, comíamos sardinas o boquerones y cenábamos pescadilla”…

El pulpo cocido, la sepia con la albóndigas y toda clase de manjares marinos o el licor café que se sirven en el famoso “Dins del Port”, por no hablar de los cócteles servidos en las discotecas, de las fiestas de la espuma o las verbenas de San Juan. “Pura vitalidad”.



El mar nos sale al encuentro mientras pasamos las páginas del efecto Starlux que rezuman espuma.

“Todas las noches de aquel verano íbamos al muelle y subíamos al faro…”


“El muelle de abrigo penetra en la oscuridad del mar y a la intemperie ofrece un panorámico espectáculo de estrellas…


“La carretera de la costa tenía olas y mi padre aceleraba a tope para remontarlas…”

“Su vista penetró allí donde la luz solar nutre las praderas de la posidonia en las que busca refugio…”


“Buceaban con botellas recogiendo animales con forma vegetal para decorar las mesas con estrellas de mar…”


Por no hablar del Starlux un legendario buque británico donde Tito Carreras primo de Tino y su alma gemela encuentra dos sacas llenas de monedas que los librarán de apuros…O de las plataformas petrolíferas a donde los dos primos van a buscar trabajo.

O de la casa en cala Puntal donde Tino asienta su particular nido de amor:

El reflejo del mar se encargaría de pintar las paredes y los marcos de las ventanas para que no entraran los malos espíritus…”

Vinaroz, ese pueblo al que le fue otorgado el título de ciudad y que cambia de la noche a la mañana si es invierno o verano, está fielmente retratado en la historia. Las calles de San José y San Francisco, ell muelle, el faro, el cementerio, la lonja, la plaza de toros… y por supuesto la Iglesia Arciprestal y sobre todo los típicos cotilleos de un pueblo de pescadores con su desavenencias y también su solidaridad y la fuerza de sus tradiciones.

Pero además, el efecto Starlux, es también un paseo por la geografía y no solamente por la Costa Brava sino desde Africa a Nueva York, pasando por Asia, Navarra o la Ciudad de La Luz.

Nadie es el mismo después de pasar por Africa, nos dice el narrador…y así asistimos a la forma en que Tino Polo comienza desprenderse de su ego.

Escrito con una prosa ágil y clara que adquiere en ocasiones tintes poéticos y en otros roza el surrealismo, El efecto Starlux es de esa clase de novelas que se lee de un tirón y que seguramente retomarás para leerla de nuevo. Detrás de la historia de sus personajes hay una profunda reflexión sobre la vida y la muerte.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada