domingo, 13 de noviembre de 2011

Enrique Linares presenta "la Luz de Agosto"

Presentación "La Luz de Agosto"

























El pasado 22 de octubre, se presentó en el Museo de la Ciudad, la obra "La Luz de Agosto" bilingüe, castellano-portugués, a cargo de Enrique Linares. El recital, con la presencia de los autores, estuvo acompañado por la melodía de la flauta travesera.



"...Nada más leí el borrador de "la Luz de Agosto", enseguida noté que estos dos autores intentaban realizar un viaje alrededor del haiku, un viaje por sus zonas limítrofes: Mila soltando amarras con sus versos desde el puerto del haiku para aventurarse en libertad por el mar poético u Orlando buscando encontrar la sencillez del poema japonés con una gama de colores muy especial. Y los dos en común: la esencia de captar un instante con muy pocas palabras:



Toda la noche

ando en vela

por la luz de tus ojos.


(de Mila)




De la dulce viña

la clara luz de estas uvas.

Lluvia sangrienta.


(de Orlando).



Puro asombro, sencillez y silencio. Aquí y ahora. El haiku invita a abandonar el proceso intelectual de la escritura y nos invita al aprendizaje de la atención, de la observación, de la percepción de lo que nos rodea y que muchas veces pasa desapercibido. Quizá para nosotros poetas occidentales, estaría mejor decir que se trata de un des-aprendizaje de lo que hemos escrito hasta ahora.


Llevo tiempo amenizando recitales de haiku y mi experiencia es la de intentar no crear nada preconcebido. La fuerza vital de encriptar un instante en pocas palabras, en tres versos, hacen que cualquier forma artística que se aune al haiku, igualmente tiene que ser breve concisa y sincera. Sincera como el silencio por estar ahí. Porque el haiku es un "estar" más que un "contemplar" el instante de donde nace el poema. No es un haber vivido el poema sino estar viviendo el instante del poema. Ahí podría radicar lo que muchos opinan sobre este pequeño poema nipón.: el haiku es una vivencia de lo sagrado. Y definimos sagrado como la sensación o mejor la sensibilidad de vibrar y asombrarse con todo lo que en el mundo se manifiesta. Es lo que en Oriente se podría definir como "hacerse uno con el mundo". El hombre no necesita un camino hacia la espiritualidad, está en ella. Lo normal en él es asombrarse por el contacto con el mundo.



Amanece

en las petunias

la primera luz de Abril.

(de Mila)



Es el puro asombro por estar ahí, en ese momento que amanece. No es solo la luz que inunda los versos es contemplar casi con inocencia las petunias con una luz nueva, con ojos nuevos.


José Manuel Martín Portales, un poeta que ha sabido captar muy bien esa esencia especial del poema japonés dice:


"Nada puede decirse...
pero hay que decir la Nada."


"Eso es el haiku" afirma: la excepción a nuestro habitual parloteo de palabras. El haiku, eso que realmente significa que estamos vivos y que astamos atentos al mundo.



Se despereza

el discurso de la luz

en las persianas.


de Mila)



Las aguas corren

por el verde cañaveral.

El graznar de los patos.


(de Orlando)


Silencio en estos dos poemas. Un silencio con la luz de la mañana, un silencio que llena el comienzo del día y otro impregnado de sonidos naturales: corre el agua y el eco del graznar de los patos, que cuando se alejan es como el haiku en su creación: el del asombro casi sagrado ante lo que contemplo, y el posterior, de agradecimiento por haber estado atento en es aquí y ahora. Y estas imágenes solo ser obervan desde el silencio.


En palabras de una amiga argentina que pinta espléndidas pinturas sumi-e, un tipo de arte pictórico japonés:


"En la pintura oriental el Vacío está presente de una forma notoriamente clara, expresado por medio del espacio no pintado, relacionando de esta manera lo visible con lo invisible.

De la misma manera ocurre en el haiku, el Vacío se expresa en el silencio, está presente en lo no dicho, pero esa presencia silenciosa es una presencia dinámica. El haiku surge del silencio y las palabras de un haiku dicen mucho menos que el silencio que las rodea.


A diferencia de otro tipo de poemas en el que el lector es "espectador" de la construcción del poeta, en el haiku hay una invitación al lector a participar. El haiku con su silencio evoca. moviliza, sugiere, coloca al lector en presencia de lo invisible y éste por su parte, siente y complementa haciendo visible lo invisible."



Brilla el verano

en el rojo oscuro

de los geranios.


(de Mila)



En el espejo de la luna

brilla tu imagen.

Es la luz de Agosto.


(de Orlando)


Continúa el viaje de estos dos autores, "separados por un río en una conversación que no acaba", como reza el haiku del buen Santoka: Mila recorriendo con el paso de las estaciones el transcurrir de un amor que llega con la primavera y que habiendo saboreado los versos llenos de momentos se diluye con los fríos del invierno:



El mar y tú

los besos y las olas

salada miel.


(de Mila)



Orlando, intentando atrapar los colores que la naturaleza le ofrece para seguir navegando en pocas sílabas. Unos poemas donde la metáfora apoya ese instante que capta el autor. Unos poemas que dejan las puertas a la sugerencia, a sugerir lo que no se dice en los tres veros.



Los peces murmuran

azules las hojas de los árboles

y yo estoy sólo.


(de Orlando)


No podemos ignorar en este bello libro las fotografías de Julio Lemos, llenas de la esencia del haiku, y que ilustran ese viaje del que os hablo y que realizan Mila y Orlando, yo creo que con gran éxito y dejando una ruta abierta para el que quiera caminar con tan pocas sílabas.


Os invito a embarcaros en este viaje leyendo, o mejor, saboreando, cada verso en un acto de dejarse llevar por el sentimiento vivido por Mila y Orlando. Y con una nota musical la que aporta la lectura bilingüe de los haiku en castellano y portugués, que personalmente me parece una lengua muy rica en musicalidad.


Termino diciendo que "Luz de Agosto", no es un libro de haiku pero sí un viaje alrededor del haiku."


Enrique Linares.

Queremos dar las gracias a María Berceló que nos brindó el Museo de la Ciudad para presentar nuestra obra, así como a Enrique Linares por su presentación y acompañamiento, a Julio Lemos y Miguel Angel Caballero y a todos los que nos acompañaron.

Mila y Orlando.


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